Felicia Liendo dijo presente en el Museo de Bellas Artes como artista joven del mes, con su muestra Hilando

Prensa MPPC (12/09/2022).- Carismática, centrada, cargada de energías, amante de las artes y siempre presta a ofrecer una sonrisa, son algunas de las características que deja ver Felicia Liendo, quien fue seleccionada por el Museo de Bellas Artes (MBA) para representar en el mes de septiembre al Artista Joven del recinto cultural.

La propuesta de Liendo, que lleva por título Hilando, parte desde la fotografía y recorre los detalles de su vinculación con las hilanderas, con el hilo, con el hilado, con la historia de cada mujer que se enreda en hilos de caminos, que se teje con la sabiduría leída en esos rostros, en esas canas, en esas pieles y miradas.

¿Cómo surge este proyecto?

Desde muy pequeña he estado rodeada de procesos artísticos. Esto de las Hilanderas es un trabajo que llevo gran parte de mi vida realizándolo, pues fue una hilandera la que me ayudó a criar. A mis 24 años ese proceso de hilar lo reinterpreto a mi manera, es decir, soy hilandera, cultivo algodón, pero con las herramientas de mi carrera  como la fotografía, la escritura, el dibujo y la pintura, puedo contar toda esta historia.

¿Desde cuándo llevas trabando el seriado Hilando?

Con el aspecto fotográfico, desde 2018. Yo comencé sin cámaras, ellas (las Hilanderas) me contaban todo el proceso, pero no había manuales que dijesen cómo cocinaban en los fogones, cómo hilaban. Entonces, mi cuerpo lo convertí en mí cámara. Empecé a sistematizar todo el proceso mediante la escritura, pues estaba perdiendo detalles que no quería que se me escaparan. Cuando logro tener mí cámara, ya tenía una sistematización muy avanzada porque con mí “cámara cuerpo” ya había captado esos olores, las texturas, las formas, entre otros procesos.

La artista joven del mes, indicó que había hilanderas que no confiaban de un todo en el proceso fotográfico con el arte de hilar “me decían que no les tomara fotos, que soltara la cámara y empezara a hilar (risas). Nunca dejo de lado mi investigación relacionada al proceso de hilar, que va desde la semilla, la planta, el brote y la mota de algodón”.

¿Cómo te sientes al ver tu obra expuesta en el Museo de Bellas Artes?

Contenta y también llena de responsabilidad. Me encanta porque hay personas con un bagaje cultural más amplio que te van a orientar, te van a apoyar y aconsejar, sin soslayar el vínculo que se crea con todos los que hacen vida en el museo, desde el personal de limpieza hasta los directivos. Esto es una cátedra constante

Liendo aprovechó la oportunidad para mencionar que, Venezuela está llena de muchos rinconcitos maravillosos y de historias increíbles que no han sido contadas “creo que el llamado es a todos los artistas, estudiantes de arte, de historia, en fin, a todos los involucrados en el ámbito artístico para mirarnos en nuestros propios entornos porque están cargados de muchas cosas maravillosas y que deben ser representadas desde nuestra identidad, de nuestra memoria, que en ocasiones, nos hacemos sordos y los ciegos, pese a que esas historias siempre han estado presentes”.

¿Cómo ves las artes plásticas en Venezuela?

Muy bien. Considero que se está gestando un movimiento muy rico con la generación de relevo, con nuevas voces, nuevas propuestas, nuevas miradas. Lo más interesante es que se está realizando arte en espacios alternativos (…) esta generación a la que pertenezco está ansiosa por hacer arte, no quedarse quieta y eso es interesante.

La artista acotó que se debe seguir trabajando, crear espacios y continuar fomentando las artes venezolanas “siempre he sido fiel a que colectivamente podemos llegar más lejos. Si nos juntamos podemos vibrar con mucha más fuerza (…) este trabajo es un pequeño boceto de lo que Hilando, pues se sigue transformando cada día con más fuerza para llegar a más espacios”.

Liendo finalizó con una anécdota relacionada a una de las personas que la ayudó durante todo el proceso de hilar “Si reviso mis recuerdos de infancia y me veo junto a Clemencia con sus 70 u 80 años, mirándola remendar mis camisitas con el hilo que ella hacía y lo traía en su bolsillo”. También mencionó que descubrió con asombro ante su mamá que “no necesitábamos comprar hilo para coser porque Clemencia lo sabe hacer, seguro que puedo certificar la importancia de esta actividad maravillosa de hacer hilos con las motas de algodón que hoy más que nunca admiro y recojo al encontrármelas, pues puedo entender desde esta actividad el significado de la herencia cultural”.

T y F: Prensa FMN

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