Llano adentro, joya del séptimo arte venezolano que brilla en la Cinemateca Nacional

Prensa MPPC (08/06/2023).- Una gema tan pequeña como valiosa, perteneciente al tesoro de la historia cinematográfica del país, resguardada en la Fundación Cinemateca Nacional (FCN), salió un rato a la luz el pasado 7 de junio para brillar durante un cine foro que se generó en la Sala MBA a partir de la proyección del filme Llano adentro (1958) de Elia Marcelli.

Durante el evento, el investigador y curador Félix Martín Rodríguez Melo guió al público en un fascinante paseo por un sendero muy poco transitado de la historia audiovisual de Venezuela, específicamente el que lleva al capítulo relacionado con los Premios Cantaclaro, una propuesta pionera en el reconocimiento por medio de galardones, de la calidad de las producciones que llegan al público.

De acuerdo a investigaciones realizadas por Rodríguez Melo, los Premios Cantaclaro comenzaron luego de tres ediciones a raíz de una propuesta emprendida por un grupo de periodistas de la revista especializada en el séptimo arte llamada Mi Film, una publicación
que vio la luz desde el inicio de la década del 40 del siglo pasado.

Los premios Mi Film que tuvieron solo tres ediciones de 1949 a 1951, otorgaban premios a la mejor película de habla inglesa y a la mejor cinta de habla hispana que llegaban a las carteleras venezolanas.

Luego, parte del comité organizador de estos galardones configuró ese mismo año de 1951, el Círculo de Cronistas Cinematográficos de Caracas (CCCC), equipo que al año siguiente, en 1952, comenzó a entregar los Premios Cantaclaro, iniciativa que tuvo al menos 14
ediciones confirmadas por los registros hemerográficos, consultados, archivados y sistematizados por Rodríguez Mejo.

Sobre el nombre, el investigador explicó que además de hacer alusión al elemento folclórico venezolano, tras recordar a Florentino Coronado, personaje central de la obra literaria Cantaclaro (1934) del insigne Rómulo Gallegos, al mismo tiempo, pretendía “…cantar claro, (…) cantar verdades (…), en alta voz, sin mirar al vecino a quien puede incomodarse, sin concesión alguna a la amistad o a las influencias”.

En este sentido, el reconocimiento del gremio de cronistas buscaba valorar la más alta calidad artística y técnica de las películas extranjeras y nacionales que se exhibían en los cines de la ciudad de Caracas, pero sin ningún tipo de concesiones y sin imposiciones de
exhibidores, distribuidores o productores.

En toda la trayectoria del premio, fueron reconocidas unas 42 películas y las estatuillas se les hicieron llegar a figuras tan prominentes del séptimo arte, como Akira Kurosawa, Billy Wilder, Alain Resnais, Charles Chaplin y Vittorio de Sica, entre muchos otros.

Solo tres producciones venezolanas fueron reconocidas, Reverón (1952) de Margot Benacerraf; el filme que dio pie al cine foro, Llano adentro (1958) de Elia Marcelli; y Chimichimito (1962) de Lorenzo Batallán y José Martin.

La organización de los premios, acotó el investigador, incluía una semana de muestras cinematográficas a las que llamaban festivales Cantaclaro, en las que se exhibían películas de las más diversas nacionalidades.

Con base en este capítulo de la historia y como parte de la celebración del más reciente aniversario de la Cinemateca Nacional, Félix Martín Rodríguez Melo curó una muestra, llamada también Festival Cantaclaro que comenzó el 24 de mayo y finaliza el viernes 9 de
junio, configurada con 12 títulos que recibieron el galardón.

En esta primera muestra que se espera continuar para dar espacio a las 42 producciones premiadas o a buena parte de ellas, se priorizaron algunas poco conocidas y en contraste, otras que son indiscutibles clásicos de la cinematografía universal.

Entre estos títulos se cuentan, Rashomon (Rashômon, Akira Kurosawa, Japón, 1950), Luz en las tinieblas (Bright Victory, Mark Robson, Estados Unidos, 1951), Cadenas de roca (Ace in the hole, Billy Wilder, Estados Unidos, 1951), Nido de ratas (On the waterfront, Elia Kazan, Estados Unidos, 1954), Reverón (Margot Benacerraf, Venezuela, 1952), Juegos Prohibidos (Jeux interdits, René Clement, Francia, 1952), Quinteto de la muerte (The ladykillers, Alexander Mackendrick, Reino Unido 1955), La mujer de negro (To koritsi me ta mavra, Michael Cacoyannis, 1956), Llano adentro (Elia Marcelli, Unidad Fílmica Shell, Venezuela, 1958), Candilejas (Limelight, Charles Chaplin, Estados Unidos, 1952), Hiroshima, mi amor (Hiroshima, mon amour; Alain Resnais; Francia, 1959) y Cangaçeiro (El bandido, Lima Barreto, Brasil, 1953).

T: Luis González/F: Prensa FCN

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