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Made in Ilva, una obra inquietante cargada de polución y ansiedad

Prensa MPPC (29/03/2024). Varias corrientes y temáticas humanistas y contestatarias se exponen durante el Festival Internacional de Teatro Progresista desde su primera edición, pero para este 3er capítulo una pieza sobresale por su aspereza, por su temática inquietante y oscura, podríamos mencionar que es casi apocalíptica, “Made In Ilva” del grupo teatral Instabili Vaganti, presentada en la sala Rajatabla de Unearte los días lunes 25 y martes 26 de marzo.

Esta composición dramatúrgica está dirigida por Anna Dora Dorno, y actuada por  Nicola Pianzola, la historia se basa en los escritos y entrevistas testimoniales de obreros del ILVA de Taranto, fábrica muy famosa por la cantidad de contaminación que genera en el ambiente y la alienación producida hacia sus empleados.

Esta obra recibió la nominación al Premio Total Theatre en el Festival Fringe de Edimburgo en 2014, y fue merecedora de numerosos premios por compromiso civil y experimentación teatral en Italia y en el extranjero. La historia es una mezcla de diálogos creados gracias a los testimonios de los trabajadores, con fragmentos de los poemas obreros de Luigi Di Ruscio y el cuento “Lenz” de Peter Shneider.

Las figuras metafóricas son impresionantes, nubes de todos los colores gracias a las industrias que fabrican polvillos que les daban color, el saludo de los habitantes de ese pueblo es más inquietante aún: trabaja, produce, crea, labora, crea, y el obrero que no puede dormir, cuando lo hace sueña cayendo por largo tiempo, y en ese momento interpela al espectador preguntando ¿eres feliz?. El actor impulsa su propio cuerpo al extremo a través de equilibrios, suspensiones, acciones acrobáticas y repetitivas, interactuando continuamente con sonidos que se convierten en ritmos obsesivos y que se transforman en música ejecutada en vivo, en la cual las notas se intercalan con el canto de una voz femenina que les ordena: “¡Trabaja! ¡Produce! ¡Opera! ¡Crea!”.

“Estoy tan cansado que de pronto me dan ganas de dormir”, exclama el obrero a tiempo que el sonido de una sirena en su sueño lo hace explotar, apenas son las 6 de la mañana. Trabaja en la fábrica, trabaja, trabaja contra la brutalización capilar, vivir para producir, producir para seguir produciendo, son algunas frases que se repiten hasta el cansancio en esta obra en la que puedes sentir el cuerpo frío, el hierro, la maquinaria, la mutilación, mientras el obrero trata de cruzar esta especie de infierno contemporáneo, hecho de ritmos alienantes y espacios distorsionados, llegando a despojarse de su propia identidad, tan solo con una máscara anónima, sin rostro, que coloca al frente como para defender la esencia de su propia alma.

La proyección de industrias en el piso te ambientan en lo lúgubre, para desechar toda posibilidad de escape con la frase: “Los que esperan miran al cielo, los que no esperan miran a la tierra”. Felicitaciones por este trabajo de investigación y experimentación física y vocal sobre la relación entre la organicidad del cuerpo y la inorganicidad de las acciones ligadas al trabajo en la fábrica, que transforma al ser humano en una máquina artificial.

Texto y fotos: Alexander Vivas

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